PHIT

La trata de seres humanos constituye una grave vulneración de los derechos humanos. Existen múltiples modalidades de trata, pero en todas ellas tienen en común que los tratantes realizan una serie de conductas para explotar a una persona en contra de su voluntad. De ahí que la trata de seres humanos se haya definido como la esclavitud del siglo XXI. Los ejemplos más claros de trata se dan en el ámbito de la prostitución forzosa, la explotación laboral y la mendicidad, aunque también pueden darse casos de trata para cometer pequeños delitos o para extraer órganos.

Psychological Health Impact of THB for sexual exploitation on female victims (PHIT) es un proyecto europeo de dos años (Enero de 2017 – Diciembre de 2018), llevado a cabo por doce socios coordinados por la Universidad de Barcelona y financiado por la Comisión Europea.

La realidad de que bajo la apariencia de prostitución libremente ejercida se esconden esclavas sexuales es cada vez más conocida. No obstante, poco se sabe del impacto psicológico que esas situaciones de violencia física y sexual, intimidación, humillación y cuestionamiento de la dignidad tienen sobre las víctimas. Depresión y estrés post-traumático (PTSD) serán diagnósticos probables en muchos casos; no obstante, los pocos estudios existentes hablan de un rango de incidencia de entre el 30% y el 98%, lo que da idea del gran desconocimiento que existe sobre el impacto real. Las propias víctimas hablan de miedo, repugnancia, culpa, vergüenza, afectos ambivalentes y desconfianza en un sistema que, diseñado para protegerlas, les exige a menudo colaborar en la identificación de los traficantes sin tener en cuenta tales circunstancias y pretendiendo obtener testimonios coherentes.

El objetivo de este proyecto es incrementar ese conocimiento, medir el impacto que las actuaciones sobre las víctimas de agentes públicos y privados tienen en su bienestar psicológico y, ante todo, optimizar la asistencia proporcionada a las víctimas, al tener en cuenta su estado psicológico, evitando la victimización secundaria por parte del propio sistema.